aRQUITECTURA
A pesad de la situación del castillo en una encrucijada de caminos, en la Vía de la Plata y otro camino que comunicaba con Medina del Campo, no parece que la intención de la construcción sea puramente militar, sino que constituye un ejemplo de castillo-palacio característico del momento en que fue erigido pudiendo haber tenido diferentes usos como residencia, palacio y estancia de montería.
En él se va produciendo la transición entre formas de marcado carácter militar y defensivo hacia otras en las que predomina, definitivamente, el aspecto residencial y palaciego ternando con un marcado estilo gótico.
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En su emplazamiento, todavía se encuentran elementos
que tratan de superar las desventajas que presenta el terreno,
como un profundo foso exterior que protege el acceso al
primer recinto. Se salvaba mediante un puente levadizo que
tocaba con el antemuro o barbacana que rodeaba el edificio,
en cuyo extremo se abre una puerta adintelada con escudo
encima y corpulentas almenas con una decoración de
escamas. Ésta ha sido atribuida a la intervención
de Juan Gil de Hontañón.
Este primer reducto, en medio de cuyos lienzos se alzan
garitones, refuerza tres de sus ángulos con cubos,
cuyo interior se halla dividido en tres cuerpos cubiertos
con bóbedas, que contenían aposentos, de los
que el inferior tenía entrada por un camino de ronda
subterráneo.
La entrada al palacio se hace por una puerta de arco gótico
de enormes dovelas. Cerraban esta puerta, primero una reja
de balaustres forjados con extraña invención
y luego dos hojas enchapadas en hierro con punteagudos clavos,
postigo y mirilla.
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El recinto interior es de planta cuadrada con torreones
de ángulos redondeados, lo que suaviza las formas
del edificio. En el ángulo nordeste destaca la
torre del homenaje, una torre albarranada unida diagonalmente
a los muros. Controlaba el acceso al cuerpo princpal
a través de un zaguán en recodo. Entre
esta torre y el ángulo sur, existe un pequeño
patio cuyas entradas aparece el escudo con las armas
de los Fonseca, tenido por águilas que le dan
guardia y sobre él, un anagrama entrecruzado
con las letras IHS. En el talud del recinto exterior
existen una serie de subterráneos, cuyo destino
no se puede precisar. Igualmente los hay bajo las crujidas
del patio; es posible que fueran utilizados como caballerízas.
Es en el patio central donde aparece plenamente el carácter
palaciego de esta residencia. Consta de dos pisos de
galerías en tres de sus lados, formados por arcos
rebajados con antepechos de tracería gótica
en el superior. El cuaro lateral del patio está
formado por un muro cuya parte alta está rematada
por una galería, que a su vez lo está
con una crestería gótica probablemente
del último tercio del siglo XV. La cornisa actual
consta de varias molduras superpuestas y decrecientes
con motivlas como cabezas de ángeles, ovas, hojas
de acanto que recuerdan la de la casa de las Muertes,
obra de Juan de Álava siendo, por tanto, una
reforma realizada ya en el siglo XVI.





