La iglesia de San Antonio. Fue declarada Bien de Interés
Cultural el 03 del 06 de 1993, y ha sido recientemente restaurada.
La fecha de construcción es incierta, posiblemente
del XIII. Es una de las iglesias mudéjares de la comarca
que mejor se conserva en su aspecto primitivo viéndose
libre de ampliaciones. Poseyó una sacristía
adosada al muro sur, junto al muro del presbiterio que hoy
en día se ha eliminado.
Es una iglesia de pequeñas dimensiones, en origen la
iglesia debió de contar con tres naves, aunque la septentrional
se perdió en algún momento de su historia por
lo que en la actualidad sólo cuenta con dos naves y
un ábside semicircular con tramo recto presbiterial.
La nave principal es la que posee el único ábside
con el que cuenta la iglesia y las dos naves laterales originarias
se cerraban de manera plana y adornadas con un arco ciego.
La nave principal y la nave sur se encuentran separadas mediante
cuatro pilares escalonados que soportan tres arcos de medio
punto ligeramente peraltados, con triple arquivolta, impostas
de nacela y faja saliente entre ellos.
En el exterior del románico mudéjar se conserva
todo el muro sur prácticamente intacto, en su mitad
se encuentra la puerta de entrada; y la cabecera hasta cierta
altura, puesto que del antiguo ábside solamente queda
el arranque de los seis arcos doblados que tenía.
La puerta de entrada es en arco de medio punto que después
de su arranque se hace doble, todo ello cobijado por otro
arco, también doble y ligeramente apuntado sobre impostas
de nacelas. Se encuentra flanqueada por dos grandes pilares
que dividen la fachada en dos partes iguales. Cada una de
ellas se articula con dos arcos de doble arquivolta de medio
punto ciegos y recuadrados separados por pilarcillos a modo
de alfiz. Sobre estos arcos se dispone un friso de ladrillo
en esquinillas que en la parte más occidental han desaparecido.
En los arcos situados a la derecha de la puerta, por encima
del friso de esquillas hay otra imposta, es vez con ladrillos
dispuestos a sardinel y rematada por pequeños arquillos
de medio punto muy bajos; esta decoración falta en
los arcos occidentales, pues se ha perdido en restauraciones
previas. El muro del presbiterio está resuelto de la
misma manera, con dos arcos dobles enmarcados por un alfiz
de esquinillas y encima de estos, cinco arcos de medio punto.
Este muro (presbiterio) sirve como soporte a la caja de la
cúpula.
En el muro norte del tramo recto, se puede ver a través
de la tapia del cementerio adyacente al templo, uno de los
arcos que forman la arquería ciega que es de medio
punto y doblado. Este muro es de mampostería y argamasa
y debió de ser construido tras el derribo de la nave
septentrional.
El muro de los pies y la espadaña que lo remata son
también de ladrillo pero posteriores a la época
románica.
En el interior, la cabecera se abre con un arco de triunfo
de medio punto que no es el original, que debía de
ser doblado, puesto que se conserva parte, hasta el arranque
mismo del arco, que apoya en sendos pilares escalonados.
El ábside, en su parte inferior se encuentra decorado
mediante seis arquerías sencillas de medio punto,
rematadas por un friso de esquinillas A cada lado del presbiterio
los muros se encuentran decorados con arco de medio punto
de triple rosca y encima de ellos un friso de ladrillo en
esquinilla. Esta zona está cubierta por una cúpula
del siglo XVIII que externamente se aprecia como un cubo
más elevado que el resto de la iglesia.
La cubrición de la nave principal se realiza de forma
sencilla con una armadura de madera y tirantes.
En el interior, como bienes inmuebles podemos apreciar un interesante retablo barroco, que en un principio estaba situado en el ábside y que fue trasladado a otro lugar de la iglesia. También podemos admirar un conjunto de tallas en madera que aún conservan policromías y que se encontraban emparedadas y que aparecieron durante unas obras en la iglesia. Estas figuras no han podido ser restauradas porque hasta el momento nadie (ni administraciones ni clero) se ha querido hacer cargo de dicha restauración.