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La villa de Miranda del Castañar fue fundada entre
1182 y 1230 y rodeada por una muralla que fue reformada en
el s. XVI.
El castillo actual se sitúa en la parte oriental del
pueblo, a la entrada de la villa, defendiendo su parte más
desprotegida. Existe una inscripción en una lápida
muy desgastada, situada en la cara este de la torre, bajo
un blasón formado por un ángel tenante con las
armas de los Zúñiga, que data la construcción
del castillo en 1451 (ESTA OBRA MANDO FACER EL CONDE DE ESTUÑIGA
EN EL AÑO MCCCCLX ACABADO EN EL AÑO DE MCCCC
(ILEGIBLE POR EL DESGASTE DE LA PIEDRA) aunque esta placa
podría hacer referencia a alguna reforma realizada
en la torre. En 1457 Enrique IV instituyó el condado
de Miranda otorgándoselo a don Diego López Zúñiga,
condestable de Castilla.
La edificación del castillo, quizá sobre otro
anteriormente existente, sería un acto de afirmación
del poder señorial, como sucede en otros muchos casos
existentes en la provincia de Salamanca. Podemos suponer que
tuvo un carácter más de residencia del representante
del señor de la villa que puramente militar o defensivo.
No ha dejado huellas en la historia, a diferencia de la villa
en que se halla emplazado.
aRQUITECTURA
La planta del castillo es de forma trapezoidal irregular
adaptándose al terreno. El castillo está formado
por una muralla con cubos circulares con troneras y saeteras
en medio de la cual y desplazada hacia el norte, se sitúa
la torre del homenaje. Incluyen cubos en los ángulos
y en el centro de los lienzos, algunos hoy desaparecidos,
semicirculares en el interior, excepto los de la cara sur
que tienden a formar un arco de herradura. Entre ellos se
abre la puerta, de arco de medio punto algo rebajado. La
existencia de ventanas geminadas, así como los restos
de dependencias que se pueden observar en el muro de poniente,
permiten concluir que ésta sería la zona palaciega
o residencial.
La torre del homenaje es de planta cuadrada construida con
sillarejos y en sus esquinas, a modo de refuerzo, con sillares
de cantería. El acceso se realizada, como en otros
muchos casos, a la altura de la segunda planta, por medio
de un puente levadizo que comunicaba la torre con el camino
de ronda o adarve cuyos restos se pueden observar todavía.
El adarve, sobre matacanes, presenta una solución
original al salvar el ritmo de continuidad en las esquinas
medinte la prolongación de los soportes.Se encontraba
rematada con almenas sobre una cornisa volada de arquitos
sobre modillones y garitones rectangulares en las esquinas.
El interior se dividía en cuatro plantas con forjados
de madera. Como ha ocurrido en otros muchos casos, las almenas
han desaparecido al utilizarse de cantera para construir
la iglesia parroquial en el s. XIX (por casi lo vemos).
La fachada oriental ha sido transformada a consecuencia
de haberse construido edificios adosados a ella.
Delante del castillo se sitúa una plaza que hizo
las veces de plaza de armas y en plaza de toros.
Las características constructivas y su tipología lo relacionan con otros similares de la provincia como Monleón, San Felices de los Gallegos, Sobradillos o Montemayor del Río, todos ellos magníficos ejemplares de arquitectura militar de mediados del siglo XV, dignos de los mayores halagos, haciendo gozar a toda aquella persona que los observe, no obstante, en la actualidad el estado lamentable que presenta el ejemplar que aquí nos toca, en estado de abandono y ruina al que parece estar condenado merece la denuncia pública pidiendo su pronta recuperación.
