hISTORIA DEL CASTILLO
Alfonso I reconquistó estas tierras a los musulmanes, pero fue Fernando II de León quien la repobló en 1160. Pasó de mano en mano, siendo algunos de sus moradores el infante don Sancho, el infante de Castilla don Enrique, don Pedro de Zúñiga, don Álvaro de Luna y en 1462 el rey Enrique IV se lo concedió a don Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque que también se convirtió en el primer duque de Ledesma vinculando la villa y su castillo a la casa de Alburquerque hasta el siglo XVIII.
aRQUITECTURA
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Sobre la construcción, todavía se conserva
parte de la muralla construida en mampostería de
granito en la época de la repoblación que
estaba dotada de puertas de arco de medio punto. En el extremo
suroeste se encuentra la fortaleza, de planta trapezoidal
originaria de la época de Fernando II de la que ya
casi no queda nada.
En el lado sur del castillo se abre la puerta de ingreso
de arco apuntado flanqueada por un cubo semicircular en
forma de tronco de cono y otro torreón poligonal,
más moderno, construido con sillares de gran tamaño
sobre un zócalo que descansa directamente sobre la
roca. Sin embargo el cubo circular presenta la parte superior
formada por sillarejo, posiblemente tras una reconstrucción
realizada en el s. XVIII.
A su lado se extiende un extenso tramo de muro y una torrecilla
realizados con sillares almohadillados y relativamente modernos.
De la cara norte no queda nada, anterior a lo que hoy podemos
ver existía una puerta a la que se llegaba después
de atravesar un puente y torcer en acodo, quedando protegida
por dos torreones circulares.
El interior era un patio de armas que se encuentra vacío.
Existe una escalera que nos permite subir al camino de ronda
o adarve.

