Entre los años 1170 y 1180, el rey de León, Fernando II, repuebla esta zona salmantina con gentes llegadas de León, Zamora, Ávila y Segovia. De la misma época data la muralla, que el rey mandó levantar debido al carácter fronterizo con tierras musulmanas (Reino de Toledo) y del reino de Portugal, en esa época reinaba su suegro, el belicoso Alfonso I de Portugal. Y ya en ésta época se puso a prueba la plaza, resistiendo primero un cerco de Alfonso I y poco más tarde un ataque almohade en 1174.
Ciudad Rodrigo, en las luchas sucesorias por el reino de Castilla y León, se puso de parte del rey don Pedro I el Cruel. Tras su muerte pidieron socorro a Portugal por miedo a las represalias, por lo que en el año 1370 pasa a poder de los portugueses. Un año más tarde, el rey de Portugal entrega Ciudad Rodrigo al rey Enrique II de Trastámara, quien, en el año 1372 ordena la construcción del castillo siendo el arquitecto López Arias (o al ingeniero Gonzalo Arias Genízaro) el director de la obra. La construcción del alcázar se inició de inmediato para asegurar el dominio de la ciudad y el control del puente que salva el curso del río Águeda, de origen romano.

En 1465 el rey Enrique IV le infeuda el castillo a García Álvarez de Toledo, conde de Alba. En el año 1466 se nombra tenente del castillo a Diego del Águila, quien en el año 1472 es atacado por los portugueses, pero resistirá. Tres años más tarde, la reina de Castilla, Isabel I la Católica, dona la fortaleza a García Álvarez de Toledo, ya duque de Alba y al que se opone Diego del Águila intentando el duque tomarla por la fuerza, acto que enfadaría a los reyes y deciden no venderla.

De Ciudad Rodrigo destaca su carácter fortificado, en gran medida condicionado por su situación geográfica estratégica. Casi todo su encanto gira entorno a esta condición, incluso la torre de la catedral posee las huellas de este destino patente en las marcas de los cañonazos franceses que recibió durante la Guerra de la Independencia. A nivel arquitectónico podemos distinguir cinco elementos de nuestro interés, las murallas antiguas, las puertas de acceso, el castillo, el complejo sistema defensivo del siglo XVIII y las casas nobiliarias, algunas blasonadas y fortificadas.