El palacio fue una de las fortalezas que mayores riquezas albergaron
durante el Siglo de Oro español. Fue núcleo cultural
y por el pasaron todos los grandes de España, monarcas,
santos, artistas, músicos, comediantes, pintores y escultores
italianos que decoraron el palacio. Fue testigo de los comienzos
del teatro español siendo huéspedes Calderón
de la Barca, Lope de Vega, Juan de la Encina, Gracilazo de la
Vega, además de otros escritores y poetas.
La grandeza de esta fortaleza se desvaneció en el momento
de la invasión napoleónica.
Lo más apreciable desde la calle, y ya desde antes de
entrar a la villa, es su imponente torre de la armería.
A pie de torre podemos apreciar una serie de columnas y muros
que se pusieron de manifiesto a raíz de las excavaciones
realizadas a principio de los años 90.
El solar donde se emplaza el castillo-palacio era un terreno
dedicado a la labranza y como escombrera, el gran torreón
estaba en estado de ruina, y como ha ocurrido en toda la geografía
española, han servido de cantera para los particulares.
Muestra de esta reutilización de los materiales lo
podemos encontrar en uno de los porches de la plaza mayor
del pueblo donde, si nos fijamos, encontraremos algunos capiteles
que pertenecieron al castillo.
Se puso fin a este estado de ruina cuando se firmó una
cesión por parte de la Fundación "Casa de
Alba" al Ayuntamiento y éste acometió unas
excavaciones arqueológicas durante los años 1991
y 1992 que sacaron a la luz parte de las estructuras correspondientes
a la planta baja del castillo-palacio, su perímetro defensivo.
También se han recuperado importantes restos, parte de
lo que allí se ha encontrado se expone actualmente en
el interior del gran torreón, en algunos casos, por su
valor, se han dejado réplicas estando los originales
en manos de la Fundación "Casa de Alba".
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Ilustración perteneciente al libro "Antiguas
Fortificaciones y Castillos de Salamanca" |
Plano de la planta del castillo |
Excavaciones de los años 90 |
La construcción del torreón data de la ampliación
que se realizó en el castillo durante el s. XV. La
torre de la armería, es un fortísimo torreón,
de planta circular y gruesos muros de más de tres metros
de espesor que se pueden apreciar por la puerta que hoy día
hace de entrada a la torre. Sus anchos muros de mampostería
están robustecidos por fuertes contrafuertes en los
que se empleó sillares de granito en las esquinas para
hacerlos más resistentes. Mide más de 30 metros
de altura y está rematada en cornisa sobre modillones
que imitan matacanes.
La torre consta de cuatro plantas,
la planta baja utilizada en la actualidad a modo de museo,
la primera planta es la más destacada, pues está
decorada con frescos realizados entre 1567 y 1571 por el
pintor italiano Cristóbal Passin. La segunda planta
permanece cerrada y la tercera planta posee una azotea que
hace las veces de mirador. En la actualidad sólo
son visitables las dos primeras y la azotea.
planta baja
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medallón |
dibujo del Gran Duque |
Retrato del Gran Duque pintado por
Tiziano |
A esta planta se accede desde
la altura de la calle, actualmente hace las veces de
museo dónde se expone una colección de
todo tipo de objetos procedentes de las excavaciones.
Nada más entrar, de frete
a la puerta tenemos una desgraciada escalera de caracol
que fue realizada para poder subir a la primera planta
durante la época de restauración del castillo,
pero que rompe con la perspectiva y la sensación
que pudiese provocar la diáfana. A las paredes
de cemento de esta escalera se han colocado un sin fin
de retratos del Gran Duque, otra de las pinturas que
podemos encontrar es un retrato de Ticiano aunque la
que aquí se expone es una copia.
En esta sala también podemos
observar dos columnas salomónicas, distintos
tipos de baldosas, una reconstrucción del suelo
de una de las torres de estilo mudéjar, la reconstrucción
de una balaustrada y diferentes pequeños materiales
como hebillas, botos de uniformes, balas, etc. pertenecientes
a la época de la guerra con Napoleón (s
XIX). Una de las joyas es un medallón de mármol
labrado por ambas caras, en una de ellas se representa
a un guerrillero, esta labor realmente contiene tres
rostros y la leyenda dice que aquél que sea capaz
de encontrarlos, será un gran guerrero. La otra
cara del medallón representa a un emperador romano.
Otro de los elementos destacados de esta exposición
es la lápida con el nombre de las 18 batallas
del Gran Duque de Alba.
Además existen una serie de paneles informativos
sobre la historia de la familia y el castillo de Alba.
primera planta
Esta primera planta es la sala de la armería, que
da nombre a la torre. En su tiempo era un salón donde
los duques guardaban los trofeos ganados en sus batallas
y sus armas más preciadas.
Podemos encontrar una serie de bustos, en alabastro, réplica
donada por la Duquesa de Alba del III Duque de Alba; junto
a una ventana, busto original en mármol del Gran
Duque realizado en el siglo XVI atribuido a la escuela de
Pompeyo Leoni. También podemos observar réplicas
de bustos en bronce de Felipe II y Carlos V.
En una vitrina entorna a la escalera podemos ver réplicas
de documentos de la Casa de Alba fechadas en la época
del Gran Duque.
Esta sala acoge un conjunto de pinturas históricas
al fresca renacentistas realizadas por el italiano Critóbal
Passin y por Miguel Ruiz de Carbajal.
En la bóveda, coronada por el escudo de los Álvarez
de Toledo se representan tres escenas alegóricas
que permanecieron ocultas debajo de una gruesa capa de cal
sin saber de su existencia hasta los años 50. Las
escenas son: La fragua de la coraza del Gran Duque, Marte
y la Fama, y la Gloria y la Victoria. Estas pinturas fueron,
en parte, restauradas en 1960 por Joaquín Ballester
Espí, después de que Luís Martínez
de Irujo, primer marido de la Duquesa de Alba, pidiese colaboración
al Museo del Prado.
En los muros se representan tres escenas de la batalla
de Mühlberg (Wittemberg, Alemania, 1547), una de las
batallas que ganó el Gran Duque durante el reinado
de Carlos V. Los frescos de la batalla de Mülberg fueron
descubiertos por el guardés del castillo y su finca,
don Patrocinio Gomez Barrado, quien se lo comunicó
al administrador de la finca en Salamanca (Palacio de Monterrey)
en 1954, quien dio la callada por respuesta. Pasados 6 meses
fue comunicado al administrador general en Madrid (Palacio
de Liria), transcurrido un mes se presentó don Luis
Martinez de Irujo y Artazcoz que acudió varias veces,
en alguna ocasión acompañado del Director
General del Museo del Prado.
La primera de las escenas, representa el comienzo de la
batalla, el paso del río Elba, en ella podemos ver
al Gran Duque montado sobre un caballo dorado, a la izquierda
de la escena flaqueado por otros dos jinetes, y tras ellos
puede apreciarse cómo la caballería primero
y la infantería después atraviesan el río
para llegar a lo que sería el comienzo de la batalla
(segunda escena) y donde volvemos a ver al Duque en primer
plano con su caballo dorado y tras él, vemos a un
soldado que porta un estandarte con la imagen de la Virgen,
que nos da a entender la batalla entre los católicos
y los protestantes. La tercera y última escena representa
la victoria del Gran Duque, que con su dedo señala
al vencido, el Duque de Sajonia y se lo entrega al rey Carlos
V, a quien le falta parte del caballo.
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capitel procedente del castillo, actualmente
en la plaza del pueblo
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linterna de la torre
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